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22/2/14

Bienvenida



Érase este país de vallas y fronteras,
de cuerdas sujetando las muñecas.
Cuchillos en la tierra prometida,
las tripas revueltas,
las raíces podridas,
y algunos soles que en inverno
nos sujetan las vértebras.

Las ciudades salpican oro rojo
por las noches se escuchan los dientes
de las ratas, iguales que los hombres,
con vidas aún más cortas.

Yo estoy llena de huecos.
Me escondo en las metáforas
me acurruco en tus brazos.

Quiero estar despierta

Nos hemos olvidado de una cosa.
Si estamos vivos no es gracias a nosotros
Es porque otros murieron
aquí, donde yo piso. Gritaron
donde yo callo. A veces
me he sentido más cerca de los muertos
que de ahora y vosotros, de esta ciudad
de sobornos y credos
de ciegos sin memoria
de locos sin ideas.

Quizás baste saber que soy
Quizás baste saber que somos
Una pequeña parte de la historia.






21/2/14

Secretos en los hospitales

Sobrevivir es hacer del aire risa
abrir ventanas, botes de cristal,
arterias inundadas.

Sobrevivir es contar cuántas noches en vela
y también unos pies dispuestos a correr.

Si hay alguna respuesta
-las tormentas, cualquier clase de amor, 
un poco más de paz-
seguiré caminando
seguirás caminando

Porque ya han pasado de largo los fantasmas, el ruido
de hospitales donde no queda sitio, ni tiempo
ni derecho a tener un secreto.
 

4/12/13

Brazadas


Válvulas abiertas: gritos de socorro
Válvulas cerradas: ruido.

¿Por qué tenemos miedo si llevamos
una bomba encerrada en el cuerpo?

Cuervos de cera señalan las salidas al puerto,
Se venden billetes a paraísos desiertos y se recetan
caramelos de menta para los enfermos
crónicos. Pero el desorden debe esperar,
no hay tiempo para eso.

La soledad gobierna
sin legitimidad
sin promesas.

¿Por qué tenemos frío si llevamos
una bomba encerrada en el cuerpo?


Jeannie Phan.

6/11/13

A las seis y cinco de la tarde

En la arena de noviembre
he tocado una balsa salada de plata
el cielo como zumo de fresas, atravesado
por flechas amarillas.

Soy feliz
aunque no entiendo donde empieza y termina el horizonte.
Sé que el océano se tragará
las lágrimas del hombre.
Tal vez
soy feliz, precisamente, por eso.

Con los pies desnudos y espejos en el cuerpo
te enseño mi fragilidad (salvo en los sueños).
Luego vuelvo a llenarte la boca de preguntas
quiénes somos y, sobre todo, para qué.
Silencio. Ahora
estamos juntos
en la arena de noviembre.


9/10/13

El temps s'atura

Es algo tan fácil como esto:
enciendes las grietas de mi piel,
inventas países donde cruzamos nuestras piernas
como enredaderas. Estabas justo aquí,
en las arrugas blancas de algodón,
en el baile de los músculos sedientos,
en la risa que sacia, los dedos mojados.
Tan cerca que no puedo verte, sólo sentirte
en el eje de mis huesos.

Nuestros brazos son raíces simétricas.
Suenan deseos, coplas, radios viejas.
-Madeleine Peyroux tiene trato de favor-
Regamos los besos con chistes malos y dejamos
los tobillos tendidos al vacío.
Volvemos a nacer.

Por primera vez nos asomamos al futuro y rematamos
con puntos y seguidos los miedos más ingenuos
-no es temporada, aún, de escepticismo -
Entonces, durante dos o tres minutos, una frontera,
no, algo menos definitivo, la distancia, nos aleja.

Pero vivir es mojarse en olas de peligro.
Y además nuestras rodillas derechas se doblan
exactas cada noche. Debe significar algo esta
misteriosa coincidencia.
Recuerda que somos
el tiempo que nos queda.


3/10/13

Vivir es esto

Termina el verano
Huele a fruta dulce y tambores 
que adelantan el frío.
Te piso al bailar y te ríes.
Se te dibujan olas en los ojos cuando ríes.

Por el camino de arroz que nace detrás de la ciudad
hay gaviotas aterrizando encima de los surcos,
familias que gesticulan en las puertas,
ciclistas rasgando el mediodía azul y verde.
Me señalas las huellas de tu infancia
El colegio, la música, los amigos que se quedan, 
las escaleras donde matabais dioses y gobiernos,
donde aprendisteis a leer. 
Yo te he gritado que soy feliz ahora,
tu me has mirado como un niño.
Cuando duermes también pareces más pequeño.

El verano está casi callado
y en la playa templada sólo un hombre
pasea con muletas dejando atrás el horizonte.
Yo te dibujo eses en el cuello,
tu me llenas de besos las muñecas 
Vivir es esto.


30/9/13

Oración

Creo en la fragilidad del hombre
y en el amanecer morado
sobre el desierto huérfano.

Creo en la vida que toco:
las habitaciones de la naturaleza,
el agua que nunca se detiene

Creo, por encima de todo,
en las palabras.

Hay más verdad en la alegría
que en la ruina heredada.

Creo en tu inocencia
cuando te vence el sueño
y en la forma de tus piernas
sobre mi cuerpo abierto.

Ahora es demasiado pronto
para la soledad.

Tom Chambers. Marwari.



27/9/13

Escondite

Soy
viajera debajo de la tierra
bailo con los pies quietos
duermo con los brazos atados.

¿Cuándo caduca la traición?
Pronto me faltarán palabras
para esconder secretos.

A veces me sobra piel
para tan poco cuerpo.

Termina el día,
se me vacían las manos de espejismos.
Me pregunto si es nuestro amor
supervivencia o sólo
un gran misterio.

Yume Cian



18/9/13

Nunca has sido un número

Con un año aprendí que hay día y noche y es mejor hacer ruido en el primero. 
Con seis supe que las letras también se dibujan.
Con ocho pataleaba para que me contaran cuentos al dormir y al despertar.
Con diez comprendí que al hablar francés y al llorar la boca adopta forma de O delgada.
Con doce escribía gramática en la pizarra y mala ortografía en papeles secretos.
Con catorce me alimenté de libros y acentué todos los dramas del colegio.
Con dieciséis me inventé una decena de catástrofes naturales para no hacer exámenes.
Con dieciocho escribí mi primera poesía: te quiero
Con veinte memoricé leyes y descifré sentencias y algún silencio.
Con veintiuno fui a buscar musas a París y me perdí en el metro.
Con veintitrés decidí que iba a ser periodista, editorialista, cronista, alarmista y mileurista.
Con veinticuatro entendí que a hacer malabares con palabras lo llaman titular.
Con veinticinco quise ser un verso suelto pero me dí de bruces con la página en blanco.
Con veintisiete aprendí que hay vida y trabajo y es mejor hacer ruido en la primera.




16/5/13

Resucitar el día


Alguien me dijo que la amistad era respeto y una bañera con agua muy caliente

Que era sonrisas reflejadas y diez sillas mirándote en silencio
Que era justicia sin dolor, amor sin fecha.

Estoy aquí y te pierdes, no sé la dirección, no entiendo los reproches
No importa qué dirán, no importa lo que callan,
no saben que fuimos una vez llaves maestras, tocábamos las mismas notas en el ruido.

El sol se ha puesto y tu quieres resucitar el día.

Petites filles, Versailles, 1958. Janine Niepce.

8/5/13

Un mes

Eres como un gigante aplastando murciélagos
Como una orquesta que revienta ventanas que provoca
el baile amarillo de los pies y los labios.

Eres una canción, un sí, parece poca cosa, un sí, muy alto
Que cierra precipicios
Que se burla del mal
Que es más libre o, por lo menos,
conserva el equilibrio en el vacío.

Eres la solución más rara del problema
La diplomacia en calcetines
El nómada que desentierra sus raíces
El que atraviesa (mi) piel y llega hasta los huesos

Tú naces cada día.

Kevin Meredith


16/4/13

Mirar


No importa hacer, sino mirar
el rastro del círculo de luz,
yemas del huidizo asfalto,
tu nuca alimentando mi deseo

Yo he vendido mis labios en la sombra
Me he inventado palabras en la sombra
He pedido perdón y sólo había sombras

La noche es tan corta que cabe debajo de las uñas

Cuando nací me abrigaron con una sábana blanca
Al morir me taparán con una sábana blanca

Y qué hago con estos días verdes, rojos, azules
Mirar con inocencia, no hacer. 



3/4/13

Caballos ciegos


Caballos ciegos de crines despeinadas
Silba el mar presume de ser libre
Diez pianos tocan My Baby Just Cares for me
Por mi barbilla baja un río de agua dulce
Ojalá vivir fuera verano

Aquí y ahora la garganta me sangra,
aún falta llorar y que me vean
luego secar el dolor más sagrado.
Los ojos me brillan al final del día
ha llovido y ahora empieza la vida a despertarse

Quiero beberme este silencio, quemar las horas quietas
Ir hasta el centro de la Tierra para nacer
Y allí, hablar del amor
Ojalá vivir fuera despacio

7/3/13

Crecer


Yo era un animal hambriento cansado de tocar paredes.
Pensaba que crecer era arrancarse capas de piel
hasta dejar blanco y verdad, tierra y silencio.

Pero no, crecer es justamente lo contrario.
Impermeabilidad cerrada con candados
hasta quedar aislados

Escupiré las cenizas de algún cuerpo y quiero
que cuenten que pasaban de las tres
cuando salí a vivir envuelta en sangre

26/2/13

Pestañear de puerta en puerta


He vivido entre los muertos
Son todo cicatrices y ríen como hienas

¿Vivir es estar?
No es sólo eso
Es pestañear de puerta en puerta

Algunos muertos son indefensos
me han dibujado bosques cuando estaba dormida

¿Vivir es ser?
Es más que es eso

Tener trozos de ti debajo del pulmón y esperar cortinas rojas al final
un gesto virgen, no estar manchado, doler y tener
frío en los andenes, calor, dos cuerpos descubriéndose, reconocer
tus arrugas en mis ojos
tan abiertos 

Vivir, sólo eso

'The Walk to Paradise Garden'. W. Eugene Smith

Lágrimas en la chaqueta


Es difícil creer si la letra pequeña está al revés
Lo intento –mis párpados hasta una línea negra-
¿Cómo se callan las preguntas abiertas?
-Fauces con saliva, bolas de fuego-

Dicen que sólo tiemblan los cobardes y los enamorados
Pero nadie me avisó de tanto frío

Hay un continente haciendo ruido
Hay un abrazo roto ahorcado en la pared
Hay un niño flaco y torcido que esquiva precipicios
Hay dos caminos para llegar a casa: éste y el último

Hay labios sangrándose de amor
Hay salas de tortura detrás de las fronteras
Hay un padre cansado de querer
Hay dioses andando de puntillas


Tu tienes lágrimas en la chaqueta
Yo tengo la corteza de estar viva

Entre dos mundos. Latyrx

20/2/13

Disparos que me hacen feliz


La espalda desnuda de un hombre. Dos manos para hacer cosquillas en los pies. Copas de cristal ordenadas, botellas sin estrenar, hornos humeantes. Las carcajadas de los que no han cumplido años, algo más lentas con noventa y tantos. El crujido de las sorpresas. Reconocer , en el olor, mi casa; el sabor de la sal entre las olas. Tantos álbumes de fotos. Cajones llenos de diarios a medio escribir. El chico a los 13, los 14… los 15, sí, aquel era uno nuevo. El primer amor se pone más tarde por escrito. Aquella chica que era, hay algo de ella aún.

Despertar y recordar que soñé con mi padre, su recuerdo (es mi infancia). Los ojos azules y verdes de mi madre. Su gesto de niña cuando cierra la puerta. Mi hermana y cómo crece, mi hermana y su raya negra de los ojos. Saber que es mi escondite cuando viene la tormenta. 

Atrincherarme en la cama un día entero. En el que suena la música, la mía, sin parar. Play. Una más. Play. La canción de los viajes, la música de los veranos. El piano. Dylan, Lennon, Évora, Presley, Richard, Tiersen, Cigala, Charles, Piaf. Simone. It’s a new day,and I’m feeling good. Trompetas, saxofones, y por Dios que haya siempre una guitarra. Mil apellidos que son piel de gallina. Los ojos cerrados, los brazos como de animadora, aquel gesto de muelles al bailar. Hacer tanto el tonto al dar vueltas que acabo escupiendo el corazón.

Señoras pasándoselo very good. Elliot Erwitt.
Mi vestido, negro y nuevo, las camisetas de la suerte, mi ropa interior arrancada como el papel del último regalo. El chocolate caliente del día de Reyes, las arrugas pequeñas en la risa de los ojos. Pizarnik y sus versos, duelen, pero qué hermoso, mirad: Salta con la camisa en llamas, de estrella a estrella. Y aquel rumor a lila rompiéndose en la espera. Mil apellidos más, playas donde perderse. Cortázar, Austen, Brönte, Hierro, Pacheco, Paz, Camus, Lorca. Los que llegarán más tarde. El último capítulo de Orgullo y Prejuicio. El séptimo de Rayuela. Las expectativas (estratosféricas, no bajarán) que me creó la Literatura. Saber que tengo todo un día para acariciar las páginas de un libro.

Todo un día para besar tus labios, la palma de tu mano, la clavícula, el sexo, entero, tu cuello, debajo del ombligo, el lóbulo de tu oreja izquierda. Otra vez, desde el principio. 

El mar, maldita sea. Pero debe hacer sol, el agua estará helada. Coger una de esas olas que me arrastran a la orilla. Murallas de arena cuando yo era 100 centímetros menos, más o menos. Se las llevaba el mar, pero siempre empezaba de nuevo. Días de sol hasta las diez. Comprobar la marca del moreno en el hueso de la cadera. Comer lasaña, pescado crudo, fresas, salmorejo. Litros de helado de leche merengada. Comer, sólo eso. La satisfacción de la otra marca que deja la experiencia, está no me la cuelas. Ganar al ajedrez y una discusión, la más difícil. Ganar a la desgana con un lápiz de labios. Reconciliar peleas, conspirar con amigos. Mis amigos. ¿Cómo los encontré? Jugar a adivinar sus gestos. 

Escribir, sobre todo escribir, y que hasta me paguen por ello. Escribir porque sonrío al hacerlo. Escribirte, seguro que alguna vez me lees. Enamorarme en el autobús, en los bares. Aprenderme toda una filmografía -estoy en ello- y hasta empezar trilogías, sólo por tí, qué ocurrencia. Imaginar diálogos con mis dos amores platónicos. (La lista puede crecer). Todos acaban en un beso con lengua, qué pregunta.

Saber, cada vez mejor, quien miente.

Acabar riéndome cuando había empezado a llorar. Me gusta lo que hubo antes, y lo que viene. 


16/2/13

Matar insectos


Lo peor del sábado es el eco de la casa vacía y el corazón hambriento
Lo peor es no saber matar insectos y adivinar costillas puntiagudas en la piel
Lo peor es estar sin saber y el olor a tierra quemada

-¿Vas a quererme siempre?
-¿Vas a creerme ahora?
-Sí, sí, sí, sí

El agua nos cubre la cintura pero yo sigo desenredando el horizonte
Primer capítulo: dientes que tiemblan de frío, techos de plástico, vasos que chocan

Lo peor es quedarse inmóvil mientras suena la canción de los huérfanos
Último capítulo: mar


Edouard Boubat




21/1/13

Canción para los perdidos (II)

Lo que no puedo olvidar duele más que lo que no recuerdo
Como un perdedor sin guerra
Como los hombres que beben para no ver el incendio,
Silban sin tímpanos, ríen sin dientes

Hay miles de ojos completamente blancos y tantas manos inquietas
¿para qué el tiempo, cómo el tiempo, por qué el tiempo?
¿ésta soy yo, sin ojos?

Me escondo de las heridas pero todo el mundo escupe heridas
Me alivian los ojos de mi madre, los brazos de mi hermana

Encima de la avaricia endémica, del paisaje de esqueletos vencidos
Hay hombres que aman para no caer al vacío
Deseo -el corazón abierto- ser uno de ellos.


20/11/12

Carta (III)

Cuando pasen dos semanas olvidaré el sabor de tu cuello
a las seis de la mañana
-testigo fue este suelo sin huellas, un rótulo fundido y un grupo de sonámbulos rebeldes-
 y la humedad de tus labios calientes que se rinden a mí
dulces como las sábanas
que alumbran vida y llanto
ágiles como los animales rotos que vuelven
a cazar

Cuando pasen dos meses olvidaré tus palabras
bailando en una noria azul más alta que la luna y tus delirios
escritos en letras tan pequeñas que ni siquiera tú, en la melancolía, podrás leer
y tus sueños de espuma de mar y árboles lejanos
y tu mirada triste
tu pelo negro
tu vida gritando debajo de ti

Cuando pasen dos años olvidaré todas las cartas que te escribí
y seremos dos páginas seguidas en un libro,
no volveremos a tocarnos hasta que se cierre.

¿Me entiendes? El único veneno es el tiempo

Josef Koudelka, 1968, Praga