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9/12/11
A las siete de la tarde
A las siete de la tarde un círculo de plata remueve grumos de chocolate negro. El lápiz de labios se desliza sin querer hasta mis dientes. Yo pensaré que el final y el principio son lo mismo visto desde dos ventanas paralelas.
A las nueve cierran los parques y las farmacias, aunque la última cabina de teléfono de la ciudad sigue escupiendo remedios. El agua a veintinueve grados baña mi piel impaciente y arrastra por el desagüe las huellas del sexo. Un corazón se para en la décima planta del mismo hospital en el que el mío empezó a contar. Tal vez mañana cierre los ojos al cruzar la calle.
A las once y media de la noche lo que era nuevo se hace viejo. Las cortinas bailan tangos silenciosos. Los párpados del placer y los del cansancio se cierran y todo se convierte en nada. Yo sólo pienso en mañana. Siempre, mañana.
A las tres el mundo entero negocia en sueños la salvación o la condena. En la cocina huele a aceite y mandarinas. Por el pasillo, paso a paso, el invitado de las esperanzas rotas llega hasta mi cama para decirme que la única verdad son las palabras, las que hacen nuestra historia.
Pero, a las tres de la mañana, ¿quién está despierto?
20/1/11
Anuncios en la isla del tesoro
Que suene la música
10:00
10:00
Mañana soleada busca viajes entre océanos y trenes que atraviesan horizontes.
No importa el precio, ni las trampas, menos el miedo. Prometo recompensa si aparece además el hombre de mi vida, con flores rojas, factor sorpresa, y deudas de risas que cobraré a mi gusto.
Llamen pronto, la tarde está al acecho.
No olviden, por supuesto, una banda sonora con guitarra y posible acordeón.
Los croissants los pongo yo.
No importa el precio, ni las trampas, menos el miedo. Prometo recompensa si aparece además el hombre de mi vida, con flores rojas, factor sorpresa, y deudas de risas que cobraré a mi gusto.
Llamen pronto, la tarde está al acecho.
No olviden, por supuesto, una banda sonora con guitarra y posible acordeón.
Los croissants los pongo yo.
22:30
Noche fría como el peor enero busca abrigo bajo las sábanas y un vaso de leche con miel si está nevando. Planes truncados piden hilo y aguja para zurcir las heridas de la realidad, el tráfico y la niebla.
Se admiten caricias tímidas y cuentos al oído de castillos y dragones.
Se admiten caricias tímidas y cuentos al oído de castillos y dragones.
Abstenerse tareas pendientes y drogas fáciles para impedir el sueño.
Contacten antes de medianoche, antes del beso, antes del desierto de luces.
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