Mostrando entradas con la etiqueta invierno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta invierno. Mostrar todas las entradas

26/2/13

Lágrimas en la chaqueta


Es difícil creer si la letra pequeña está al revés
Lo intento –mis párpados hasta una línea negra-
¿Cómo se callan las preguntas abiertas?
-Fauces con saliva, bolas de fuego-

Dicen que sólo tiemblan los cobardes y los enamorados
Pero nadie me avisó de tanto frío

Hay un continente haciendo ruido
Hay un abrazo roto ahorcado en la pared
Hay un niño flaco y torcido que esquiva precipicios
Hay dos caminos para llegar a casa: éste y el último

Hay labios sangrándose de amor
Hay salas de tortura detrás de las fronteras
Hay un padre cansado de querer
Hay dioses andando de puntillas


Tu tienes lágrimas en la chaqueta
Yo tengo la corteza de estar viva

Entre dos mundos. Latyrx

18/3/11

Nieve antes de la primavera

La habitación está casi a oscuras. Al fondo se escucha una canción francesa y el eco de los maullidos que buscan espinas. Las paredes blancas están cubiertas de calendarios con las fechas tachadas en negro. Y todos los meses de enero, febrero y marzo pertenecen al mismo año: 1952.

En el centro de la sala un hombre mayor con cara de haber perdido algún tren y más de un amigo está sentado en una silla de madera. Se rasca la barbilla como si casi quisiera arrancarse la piel mientras a su lado, arrodillada, una mujer algo más joven le mira con lágrimas en los ojos.

-Miguel, por favor. No puedes pasarte aquí encerrado todo el día. Escúchame, ven conmigo. Esas fechas acabaran volviéndote loco.

Pero Miguel siente la piel caliente bajo sus uñas de rabia. Y la consciencia de la vida en algo tan insignificante hace que se derrumbe un poco más.

-No puedo. Se que no lo entiendes. Pero necesito volver a repasar cómo pasó. Necesito reconstruir los días, las horas. Tengo que saber qué día murió para así tener un día en el que recordarla.

Entonces, la mujer se levanta del suelo y mira por la ventana. Fuera nieva con fuerza. Los gatos se han callado. También la aguja de la música está helada. Se limpia el agua en los párpados y dice:

- Y qué más da el día. ¿No te das cuenta? ¿Cómo vamos a tener la suerte de tener un día cuando no sabemos ni siquiera en qué lugar está?

El 31 de marzo de 1952 murió Águeda. Sus padres llevaron el pequeño ataúd hasta el cementerio del pueblo. Al día siguiente regresaron para poner la lápida, pero esa noche había nevado tanto, que fueron incapaces de encontrar el lugar donde la habían enterrado.