El arquero falla,
y en la isla de los cíclopes las flechas atraviesan un roble milenario
que sangra, verde, por las noches.
Duele menos
si la muerte se rompe en mil puntas de aluminio;
duele menos soñar que hay océanos
como los de Chagall, iglús sin gravedad y un abrazo que vuela
selvas de plumas de avestruz,
casas abandonadas en las nubes,
cocodrilos que silban y camas vacías
esperándonos siempre al borde del mar
Pero estamos aquí y el techo está tan cerca
¿cómo borrar el eco, cómo robar el aire?
1 comentario:
Otra vez sin palabras. Veo que las musas siguen de tu lado. Tarde o temprano tendrás que publicar un libro de poemas. Digna hija de tu padre. ;)
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